PARIS- Engaños amorosos como el que sufrieron
Jennifer Aniston, Sienna Miller o Elizabeth Hurley ahora pueden atribuirse a la
herencia genética de sus parejas, concluyó una investigación difundida por el
diario francés Le Figaro. Según dicho estudio el culpable de la
infidelidad tiene un nombre y no es femenino sino: la variante 334, al que se le
culpan de los problemas en las relaciones afectivas, como infidelidad.
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